Capítulo 8
“Las más bellas y mejores cosas de este mundo no pueden ser vistas, ni tocadas, deben ser sentidas con el corazón”
Ralph Waldo Emerson
Lima, 1997
Y comenzaba un nuevo año escolar.
Durante las vacaciones no supe nada de María, ni de Karina.
Sólo me había enterado que mi primera decepción amorosa había terminado con el idiota ese. Y que María seguía sin enamorado.
En las vacaciones seguía entrenando para el AELU, en el equipo de fútbol.
Mi corazón estaba tranquilo.
Ya no sentía nada por María.
Pero comenzó el año escolar.
Y la vi de nuevo.
No pude evitar pensar en lo “maricón” que era, al nunca haber hablado con ella e inventarme excusas para justificar mi forma de ser.
Y la vi de nuevo.
Me daba cuenta que seguía enamorado de ella.
Y la vi de nuevo.
Comenzaba a estar consciente que esta vez debía actuar.
Pero, ¿Qué hacer?
Esta vez debía preparar mi estrategia. Desaparecer un poco mis miedos.
Así que esta vez me decidía a acercarme y lo haría lo más pronto posible. Actuaría cuando Karina estuviera junto con ella.
Y ese día llegó.
Veía a Karina que hablaba animadamente con María.
Claro que mientras lo hacía, mi corazón latía a mil.
-¿Porqué te mueves tan rápido así, corazoncito?
-Y es que estoy enamorado. Y es que quiero correr hacia donde está ella.
- Qué miedito de verdad, pero quiero hablar con ella.
-Entonces, ¡Vamos!...
Y me acercaba a paso lento y pensando en las palabras que iba a decir.
Mi corazón latía cada vez más rápido. La adrenalina corría por toda mi sangre, como preparándome para una rápida huída. Sentía la boca seca.
Sentía nervios.
Y me acercaba.
Y disimulando mi timidez le hablaba a Karina.
-Hola Karina…disculpa ¿Me puedes dar la tarea de química?
-Disculpa Arturo, lo tengo en el salón.
Y en eso hablaba María.
-¡Hola Arturo! ¡Toma! ¡Puedes tomar mi cuaderno!
ATH
sábado, 7 de febrero de 2009
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