jueves, 19 de febrero de 2009

Capítulo 20

Capítulo 20

“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas.”

Aristóteles



Lima, Mayo 1997.

Jueves.


-Karina…diré María jeje
-Tonto...me llamo María no Karina.

Y nos encontrábamos en el salón, solos los dos.

Yo me acercaba a Karina -que hacía el papel de María- y me ponía frente a ella.

Me puse serio, muy serio.

Y la veía fijamente a los ojos.

Podía ver lo linda que era.

Sus hermosos ojos rasgados, sus pequeños labios. Facciones finas, sonrisa hermosa.

…………………………………………………………………………………………

-¿Oye qué estás pensando?

Era mi cerebrito

-Te he dicho que no pierdas el tiempo enamorándote. Sólo estás perdiendo tu tiempo.
-Cállate por favor. ¿Sí?

Y se fue aunque molesto

-¿Oye qué estás haciendo?

Era mi corazoncito.

-Te he dicho que ahora me gusta María, no Karina. Así que no pienso sentir nada por Karina…no te atrevas.
-Vete, por favor. ¿ Si?

Y se fue, aunque furiosa.
…………………………………………………………………………………………….

-Karina…diré María.
-¿Si?
-Desde la primera vez que te vi, supe que eras una persona especial. Una persona muy especial.
-¿De verdad?

Y seguía viéndola directamente a los ojos.

La expresión en sus ojos comenzaba a cambiar.

-Sí, eres una persona muy especial. Sobretodo para mí. Y desde que nos encontramos supe que no podría vivir sin ti. Siempre has ocupado un lugar importante en mi corazón…y siempre será así. Cuando estás alejada de mi, te extraño un montón. Cuando estás a mi lado, soy el hombre más feliz del mundo.

No sabía a quién se lo estaba diciendo. Si a María o a la persona que tenía en frente.

Todo comenzó como una broma.

Comenzamos con una gran sonrisa.

Y ahora ambos no podíamos dejar de sonrojarnos.

Karina no decía palabra alguna.

-María…de verdad sé que tengo muchos defectos. Quizá no seas la personas que esperabas, pero déjame decirte que sería el chico más feliz del mundo si es que estuvieras conmigo. Pero si dices que no, lo entenderé…no te preocupes. Pero si me das una oportunidad, te prometo que trataré de seas lo más feliz posible.

Silencio.

El ambiente se ponía raro. Una sensación muy extraña.

Silencio.

Mi corazón palpitaba cada vez más rápido. Un sentimiento dormido comenzaba a crecer.

Y de pronto…

-¡Te quiero! ¡Te quiero mucho!

ATH

No hay comentarios:

Publicar un comentario