miércoles, 11 de febrero de 2009

Capítulo 12

Capítulo 12

“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.”

Charles Dickens




Y así comenzaron los días en que Karina era mi confidente, mi gran amiga…

Nuevamente comenzamos a hablar todos los días. Dentro y fuera de clase.

Karina era una especie de mensajera, era mi “Celestina”. Mi Cupido.

Gracias a ella sabía todo sobre María.
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Mi Cupido decía que María estaba enamorada de mí y que preguntaba por mí todo el tiempo.

-¡Qué raro!, pensaba, entonces, ¿Por qué no se me acerca?

Y es que me hubiese gustado que ella diese el primer paso.
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Tontamente seguía cometiendo los mismos errores…y es que el miedo me seguía ganando y no hacía nada por combatirlo.

Nunca hablaba con María.

Siempre recurría a mi “Celestina”.



Y poco a poco los amigos comenzaron a darse cuenta que Karina y yo estábamos juntos todo el tiempo.

Y muchos se preguntaban si éramos pareja o no.

Rumores iban y venían

Corazoncitos de “Arturo y Karina” en la pizarra.

Personas que me preguntaban si era verdad que Karina ya era mi enamorada.

Claro, yo desmentía todo eso. Les decía que era sólo una amiga, pero nadie me hacía caso. La situación se estaba saliendo de control y yo era el gran culpable.
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Un día Karina me hablaba…

-Arturo, debes declararte de una vez a María, esto se está saliendo fuera de control…
-¿Declararme? ¡No, no puedo! Es que me da vergüenza!
-Oye, idiota… ¿No te das cuenta lo que está sufriendo María por tu culpa? Ella dice que no se entrometerá entre nosotros dos…pero yo le dije que tú le gustabas a ella.
-Pero Karina… ¿De verdad le gusto a María?

ATH

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