Capítulo 21
“La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz.”
Hermann Hesse
Todo comenzaba con una broma y de pronto todo se ponía serio.
Parecía real.
Era hora de decir lo que debí haber dicho hace un año.
Era la hora de vengarse.
No entendía de dónde salía de repente tanta confianza. Tantas palabras bonitas. Tanto amor.
Era la hora de vengarse.
Y seguía diciendo oraciones necesarias y precisas. Siguiendo las indicaciones de mi “Celestina”.
Palabras que llegaban al alma, al corazón.
Palabras a la persona equivocada.
Era la hora de vengarse.
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-¡Te quiero! ¡Te quiero mucho!
Decía Karina.
La verdad no sabía si ella aún estaba representando a María.
-¡Yo también te quiero mucho!-respondía-
Era un momento mágico. Especial.
En ese momento afloraban nuestros sentimientos más profundos.
Sentimientos que siempre habíamos mantenido en secreto.
Sentimientos reales, intensos, apasionados...
Desafortunadamente, ya todo era demasiado tarde….
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Y terminaba la “práctica” con un beso en su mejilla.
Ella estaba sonrojada. Con una media sonrisa en los labios.
-¿Qué tal lo hice? -pregunté-
-Eh…eh….
-Oye porsiaca todo era una actuación…claro.
-Eh ..eh…sí sí…claro. Pensaba decirte lo mismo. No quería darte una idea equivocada.
-Claro…lo sé…lo sé…
El ambiente se había puesto extraño.
Ella me daba un beso en la mejilla.
Otra mirada directa a los ojos.
Una mirada a sus labios.
Un adiós sin palabras.
Otro cruce de miradas...
Un gracias de corazón.
Una venganza consumida.
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Madrugada del Viernes
Estaba echado en mi cama, pensando y pensando.
Me preguntaba qué hubiese pasado si esa declaración la hubiese hecho hace un año atrás.
Me preguntaba si Karina estuvo actuando o no.
Me preguntaba si yo estaba actuando o no.
Estaba confundido.
Todo esto era nuevo para mí.
Pero no tenía tiempo para estarlo y es que estaba a horas de declararme. No entendía lo que estaba pasando, en vez de pensar en María, trataba de encontrar explicaciones de lo que había pasado con Karina.
Y me daba cuenta que debía pensar en lo que se venía al día siguiente.
Y toda mi confianza se fue al suelo.
ATH
viernes, 20 de febrero de 2009
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