lunes, 2 de marzo de 2009

Capítulo 29

Capítulo 29

“El hombre es el verdadero creador de su destino. Cuando no está convencido de ello, no es nada en la vida.”

Gustave Le Bon

Lima, Mayo 1997

Viernes


Y María me miraba sorprendida.

-María, ¿quieres ser mi enamorada? –decía esta vez con seguridad.

Ella seguía atónita ante las palabras que repetía una y otra vez.

-Sería muy feliz si dijeras que sí. –decía con una sonrisa.

En ese momento me daba cuenta que yo estaba en control de la situación y ella era la que se había puesto nerviosa.

En ese momento me sentía bien de haberle dicho lo que sentía. Quizá, no con las palabras que deseaba decir desde un principio, pero creo que pude transmitirle lo que mi corazón sentía.

-María…María?- esperaba una respuesta porque veía al suelo sin decir palabras.

En eso alzó la vista y me vio a los ojos. Su cabeza iba de arriba hacia abajo muy lentamente, mientras dibujaba, tibiamente, una sonrisa en su rostro.

Era un Sí.

Era el Sí.

Mi sueño se hacía realidad.

Mi primera enamorada.

Mis primeras caminatas tomados de la mano. Mis primeros “Te amo”. Mis primeros “Te quiero”. Mis primeras experiencias en el amor.

Mi primer beso.
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Abril 1998

-¡Lo juro!!!! ¡Me voy a casar con una EXTRANJERA!!!

Fue una declaración llena de furia, llena de sinrazón.

Palabras vacías.

Y es que sentía la decepción y la rabia de haber terminado con María.
Habíamos pasado 11 meses juntos. 11 meses de momentos alegres y tristes. 11 meses de constante aprendizaje. Y esta vez aprendía, aprendía sí, pero del dolor más profundo, aprendía de mi primera separación.

Y un día del verano del 98 acababa la relación…

Me sentía triste, muy triste…

Y en la tristeza más profunda volvía a repetir esas palabras:

-¡Lo juro!!!! ¡Me voy a casar con una EXTRANJERA!!!

Palabras vacías para mí, pero no así para el universo.
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Es increíble como una simple declaración te puede llevar a experimentar muchas cosas nuevas en la vida.

Y es que hasta ese momento, a la edad de 14 años, mi inglés era pésimo, no tenía la más mínima esperanza de hacer alguna amiga extranjera y, para “rematarla”, me consideraba una persona poco atractiva. Y es que era (o soy) de estatura bajita, de ascendencia japonesa y poco sociable.

Así que sentía que lo que gritaba en esos momentos no tenía sentido.

Pero el universo escucha, así que esa simple declaración fue el comienzo de todo.

ATH

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