domingo, 1 de marzo de 2009

Capítulo 28

Capítulo 28


“Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.”

Madre Teresa de Calcuta


Quería decirle cuánto la quería, lo importante que era para mí, lo feliz que me haría si fuera mi enamorada. Quería decirle que todos los días pensaba en ella, que soñaba con ella, que con sólo escuchar su nombre todo mi cuerpo vibraba de alegría.

Quería decirle que sentía mucho haberla hecho sufrir con lo de Karina. Por no conocernos bien. Por haber conversado poco con ella. Por mi timidez. Por mi estado actual.

Quería decirle tantas cosas…

Quería decirle tantas cosas…

Pero seguía sin tener las fuerzas como para hacerlo.

-María…-decía dubitativo-.
-¿Sí? -respondía María.
-Este…este…-y comenzaba a sudar-
-¿Sí?- insistía. Quería escuchar palabras concretas y que pudieran entenderse…
-Este…este…-y seguía con mis dudas.
-Arturo por favor…¿qué es lo que está pasando aquí?- preguntaba desesperada.
-Quiero decirte algo…algo muy importante-y por fin decidía a hablar.

Y decidía hablar porque sabía que María se estaba desesperando y porque ya me estaba cansando de toda esta situación.

Quería decirle tantas cosas…

Tantas cosas…

Pero quizá, lo que dije no fue lo que había practicado hacía algunos días.

-María.
-¿Sí?-decía una vez más María.
-Quiero decirte algo muy importante…
-Sí, ¿Qué pasa?
-¿Sabes? Desde hace tiempo…sí mucho tiempo…y…este…este…
-Hace mucho tiempo, ¿qué cosa?
-Este…este…hace tiempo, mucho tiempo atrás….siento…siento…
-¿Qué sientes?
-Siento que…lo sientes.
-¿Te estas disculpando?
-No…no es que lo sienta…de disculparme…sino que siento algo especial…sí especial…

Creo que a estas alturas, María no había entendido ni una palabra de lo que le estaba diciendo. Sólo la estaba confundiendo más.

Realmente en ese momento necesitaba unas cachetadas, o algo que me hiciera reaccionar.

Y en ese momento vi los ojos de María. Y a través de ellos veía toda mi felicidad, el sueño de muchos años convertidos en realidad. No podía desperdiciar esta oportunidad.

Tomé una respiración profunda. Y decidí hacerlo. Y lo dije muy rápido…

-María, desde hace tiempo me gustas, sólo pienso en ti y en nadie más. De verdad creo que contigo sería feliz. ¿Podías ser mi enamorada?

Y María me miró sorprendida…

ATH

No hay comentarios:

Publicar un comentario